De Francia al Oeste de Rosario: la historia de Adrien Burgaud, el carpintero francés que es figura en Los Caranchos

Con 23 años, el segunda línea nacido en Saint-Sébastien-sur-Loire llegó desde el SAC Clisson recomendado por un histórico del club. Hoy es titular, trabaja en la ciudad y se confiesa fanático del asado argentino.


Presencia internacional en Los Caranchos. El club del Oeste de Rosario fichó al francés Adrien Burgaud, proveniente del SAC Clisson. El segunda línea llegó con la recomendación de un exjugador de la institución rosarina y hoy es titular en el equipo que dirige Ramiro Tejeda. En LichiNews te contamos toda su historia.

Adrien Burgaud, de 23 años y oriundo de Saint-Sébastien-sur-Loire —al este y cerca de Nantes—, llegó recomendado por su entrenador en el SAC Clisson, quien fue compañero de equipo de Federico Maggio, un histórico jugador de Los Caranchos que tuvo un paso por el rugby francés. Esa sugerencia bastó para que el joven armara las valijas y emprendiera el viaje a Sudamérica, con el objetivo de vivir una experiencia de vida con un fuerte anclaje deportivo.

Un actual jugador de Los Caranchos, de esos que protagonizaron centenares de partidos con el Blanco del Oeste, lo definió como un segunda línea de la vieja escuela pero con la movilidad del rugby actual: “Es un segunda de los que nos gustan a nosotros y que ya casi no hay”. Por su parte, Adrien habló sobre su puesto en la cancha: “Segunda línea es la posición en la que más he jugado y en la que me siento más cómodo. En Francia jugué un poco de tercera línea, ya sea de octavo o de ala, pero bueno, soy demasiado lento para jugar en esa posición (risas). Además, lo más importante para mí hoy es estar en el campo con mi equipo, así que puedo jugar en cualquier posición sin problemas”.

Con doce años vistiendo los colores del SAC Clisson, su club en Francia —que milita en la División Regional 1 (la octava división si se cuentan los torneos profesionales, o la cuarta si solo se toma en cuenta el rugby amateur)—, hoy es líder e invicto en la Región de los Países del Loira.

Antes de entablar la charla, podría pensarse que Adrien trabaja de manera remota, pero no es así: su oficio es el de carpintero, tanto para casas como para edificios. A pocos meses de haberse instalado en Argentina, ya se encuentra realizando algunos trabajos de su especialidad.

Fuera de la cancha se muestra sumamente amable. Su región natal integra la Bretaña histórica, una zona que se caracteriza por la calidez de su gente, marcando una notable diferencia con otras regiones de Francia donde no suelen ser tan simpáticos.

“Lo que me motivó a venir aquí fue que buscaba una nueva experiencia. Tenía muchísimas ganas de jugar al rugby porque, en primer lugar, es lo que me apasiona y, en segundo lugar, porque desde mi punto de vista es el deporte que más une. Estaba seguro de que encontraría gente amable aquí”, expresó Adrien.

Después de esa respuesta, quedaba un solo camino: preguntar por el fútbol y la gastronomía. Sobre la pelota redonda, el forward francés sentenció: “En rugby simpatizo por Burdeos (último campeón de Europa) y en fútbol la verdad es que no sigo a ningún club, solamente miro resultados, pero en el Mundial voy por Francia”. Aunque dejó la puerta abierta por hacer hacer fuerza por la albiceleste.

“Lo que me gusta de Argentina… en primer lugar, es mi estómago hablando, pero los asados son fantásticos. El ambiente que se genera alrededor es genial, la carne es deliciosa, ¡me encanta! Además, la gente es particularmente muy amable conmigo. Diría que lo mejor es la gente, pero un buen asado ayuda mucho a integrarse (risas)”, confesó.

Todos los clubes de rugby de la Argentina tienen sus puertas abiertas y reciben a jugadores de todas las latitudes; de hecho, sobran los ejemplos. Sin embargo, Caranchos en particular es un club que se destaca por ser una gran familia, con un gran corazón que te hace parte del grupo al instante. “¡En Caranchos encontré un club con mucho valor! Gente muy amable, simpática y abierta que juega con pasión y entrega”, afirmó sin dudar, buscando las palabras en su limitado español. Al hablar del club que le abrió las puertas recién llegado, se le iluminaron los ojos.

Adrien arribó al país apenas cinco días antes de que el plantel superior viajara al sur argentino para realizar unos días de pretemporada. Lejos de intimidarse, se sumó de inmediato y esa convivencia resultó fundamental para él y para su rápida integración con sus nuevos compañeros de equipo.

Como decía el personaje de Pablo Sandoval en la histórica película: “El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín… no puede cambiar de pasión”. Para Adrien, su pasión es jugar al rugby. El deporte ovalado, en su estamento amateur, tiene estas cosas hermosas y positivas: recibir a un jugador que casi no habla el idioma y al que nadie conoce, pero que llega con la recomendación de un exjugador, para abrazarlo, integrarlo y hacerlo parte de la familia.

El rugby es exactamente eso: integración sin importar el quién, el qué, ni el cómo. En el rugby, todos tienen un lugar.

Crédito de fotos: LichiNews (foto portada) / Vir Dellepaine / URR (juego y formación)

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