Juan Casajús: «Entrenar con evidencia, cuando enseñar también se investiga»

La mejor práctica no siempre es la más repetida, sino la mejor fundamentada. Descubrí el análisis de Juan Casajús sobre la importancia de cruzar la ciencia, la pedagogía y la experiencia en el deporte.


Por Juan Casajús

Una de las ideas más extendidas en el deporte sostiene que un buen entrenador es simplemente quien acumula muchos años de experiencia. Sin embargo, la investigación educativa muestra que la experiencia no garantiza, por sí sola, mejores decisiones pedagógicas. La calidad del entrenamiento depende también de la capacidad para analizar críticamente la propia práctica, interpretar investigaciones y adaptar los conocimientos al contexto específico donde se enseña (Schön, 1983).

Durante mucho tiempo, la enseñanza del rugby estuvo organizada alrededor de ejercicios analíticos donde las habilidades técnicas se practicaban de manera aislada. Actualmente, numerosos estudios proponen escenarios mucho más cercanos a las situaciones reales del juego. Las denominadas pedagogías basadas en restricciones (Constraints-Led Approach) y la pedagogía no lineal sostienen que los jugadores aprenden mejor cuando resuelven problemas tácticos auténticos, toman decisiones y descubren soluciones mediante la interacción con el entorno (Davids et al., 2013; Chow et al., 2022).

Esta perspectiva modifica profundamente el rol del entrenador. Ya no se trata únicamente de corregir ejecuciones técnicas, sino de diseñar ambientes de aprendizaje que favorezcan la comprensión del juego. Enseñar deja de ser transmitir respuestas correctas para convertirse en generar preguntas inteligentes. En ese sentido, la evidencia científica coincide con muchas corrientes contemporáneas de la didáctica de la Educación Física que entienden el aprendizaje como una construcción activa y situada (Gómez, 2015).

Adoptar una práctica basada en evidencia tampoco implica copiar modelos desarrollados en otros países. Nuestro Grupo de Estudios GEIR se encuentra en esa línea. Toda investigación necesita interpretarse considerando las características culturales, institucionales y sociales de cada contexto. Lo que funciona en una academia profesional puede no resultar adecuado para un club infantil o para una escuela. Precisamente allí aparece el juicio profesional del entrenador como puente entre la ciencia y la práctica cotidiana.

En definitiva, entrenar con evidencia significa asumir que enseñar también puede investigarse. Cada sesión constituye una oportunidad para observar, analizar y mejorar. Los mejores entrenadores no son quienes creen tener todas las respuestas, sino quienes mantienen la curiosidad suficiente para seguir aprendiendo.

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