Mario Ledesma vuelve a Los Pumas: ¿cuánto mérito tiene el trabajo previo de Andrés Bordoy?

Eugenio Astesiano analiza la sucesión en el cargo de entrenador del scrum de Los Pumas, el trabajo realizado por Andrés Bordoy y el desafío que afrontará Mario Ledesma a un año del Mundial. El debate está abierto.


Nuestro amigo Eugenio Astesiano vuelve a sorprendernos con un muy buen análisis en su cuenta de X (@UgeAstesiano) sobre el entrenador de scrum de Los Pumas y la sucesión en el cargo de una formación que, en Argentina, es religión. El colega aporta datos, información y, por supuesto, no se esconde a la hora de opinar.

El debate está abierto.

Nota de Eugenio Astesiano

El regreso de Mario: si Ledesma logra el éxito con los forwards, ¿cuánto mérito le corresponde al trabajo previo de Andrés Bordoy?

Hace no mucho tiempo, el 9 de febrero de 2022, Mario Ledesma dejó el cargo de head coach de Los Pumas. Además de desempeñarse como entrenador principal, era quien se ocupaba del scrum. Tras su salida, llegó Michael Cheika y, con él, Andrés Bordoy, quien asumió el entrenamiento de los forwards y el scrum.

Cheika, sabemos, es un señor muy exigente. Tanto es así que, después de verlo trabajar y analizar su desempeño —considerado excelente—, decidió que quien debía hacerse cargo de la preparación física de Los Pumas tenía que ser Juan Covassi. Y así fue, en un santiamén.

Por eso, si Bordoy no hubiera dado la talla, no habría seguido.

Luego de Cheika, llegó Felipe Contepomi. Si Bordoy no le cerraba de entrada, adiós. Sin embargo, eso no ocurrió hasta hace unos días, cuando, a través de un comunicado, Contepomi definió su salida.

Ledesma sucederá, entonces, a Bordoy, quien antes lo había sucedido a él. Está claro que Mario Ledesma sabe de scrum, tiene conocimientos y cuenta con sobrada experiencia y trayectoria internacional. Sin embargo, por más vueltas que se le dé, semejante decisión a apenas un año del Mundial tiene su punto de temeridad y, claro, el riesgo consecuente.

Era oportuno que Bordoy siguiera hasta el Mundial o, en su defecto, que se le hubiera ofrecido continuar hasta diciembre de 2025.

Hubo desarrollo de jugadores, asumió los riesgos de las diferentes combinaciones que se pusieron en cancha y fue promotor —junto con Contepomi— del innegable recambio que Los Pumas atraviesan hoy.

Sabemos bien, y damos fe, de que armar no una, sino al menos tres —cerremos en dos— primeras líneas completas, competitivas, fiables, probas y sólidas para afrontar un Mundial, con un recambio generacional en el medio, lleva muchísimo tiempo de trabajo, paciencia y desarrollo, además de tener que lidiar con los clubes de Europa y rogar que no haya lesiones.

Para muestra basta un botón: si antes de la ventana de julio alguien hubiera dicho que Bordoy iba a poner como primera línea titular de Los Pumas para jugar contra los Springboks en septiembre a la combinación de Wenger, Ruiz y Moreno, con Vivas, Leonel Oviedo y Rapetti como alternativas, seguramente pocos le habrían creído posible.

Guste más o menos, Bordoy estaba llevando adelante ese trabajo de manera satisfactoria.

Ledesma arranca así su ciclo con una gran ventaja: no tiene que salir a buscar jugadores. Ya los tiene.

Contar con una buena parte del camino allanado —la parte más difícil— es un punto de partida que debería poder aprovechar.

Crédito de foto: Prensa UAR / GaspaFotos

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