El debate en el rugby infantil: ¿Cómo enseñamos en las etapas formativas de nuestros clubes? por Juan Casajus

Juan Casajús analiza la brecha entre los modelos pedagógicos contemporáneos y las prácticas reales en los entrenamientos. Una profunda reflexión sobre la toma de decisiones, el rol de los entrenadores y las estructuras culturales en el rugby formativo.


Por Juan Casajús


Durante el último tiempo, la enseñanza del rugby formativo comenzó a transitar un proceso de revisión profunda. Las investigaciones en pedagogía del deporte muestran que los modelos centrados exclusivamente en la repetición técnica y la transmisión directa de conocimientos ya no resultan suficientes para responder a las demandas de un juego caracterizado por la incertidumbre, la cooperación y la toma constante de decisiones (Casajús, 2025). En su lugar, emergen varias propuestas que buscan colocar al jugador en el centro del aprendizaje, promoviendo la comprensión táctica, la creatividad y la capacidad de resolver problemas en situaciones reales de juego.

Este cambio de mirada está impulsando el crecimiento de diferentes enfoques (como la pedagogía no lineal, los modelos pedagógicos híbridos y el uso de juegos reducidos). Estas perspectivas parten de una idea sencilla pero desafiante: los jugadores aprenden mejor cuando participan activamente en escenarios que representan la complejidad del juego y no únicamente cuando ejecutan habilidades técnicas aisladas. El objetivo ya no es solo enseñar qué hacer, sino ayudar a comprender cuándo, cómo y por qué hacerlo.

Sin embargo, la incorporación de estos marcos teóricos no siempre se refleja en las prácticas cotidianas de entrenamiento. Otros estudios están señalando que muchos entrenadores adhieren discursivamente a modelos centrados en el jugador, aunque en la práctica continúan recurriendo a metodologías directivas, ejercicios prescriptivos y formas tradicionales de conducción. Esta situación no necesariamente expresa una resistencia al cambio, sino la influencia de trayectorias personales, culturas institucionales y saberes construidos históricamente dentro de los clubes.

La cuestión central, entonces, no parece ser elegir entre un modelo antiguo o uno moderno, sino comprender cómo se producen los procesos de enseñanza en contextos reales. Analizar la relación entre los discursos pedagógicos contemporáneos y las prácticas efectivas permite entender mejor los desafíos actuales del rugby formativo y pensar estrategias que articulen conocimiento científico, experiencia profesional y realidad institucional. La innovación pedagógica no depende únicamente de nuevas teorías, sino también de las condiciones culturales que permiten convertirlas en prácticas significativas.

Les comparto algunas preguntas que nos rondan la cabeza y también los invito a dejar sus opiniones. ¿Los entrenamientos que observamos favorecen la toma de decisiones o priorizan la repetición técnica? ¿Hasta qué punto los entrenadores enseñan como fueron entrenados? ¿Qué obstáculos encuentran los clubes para incorporar enfoques pedagógicos contemporáneos? ¿Cómo puede construirse una formación de entrenadores que articule evidencia científica y conocimiento situado?

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