El histórico wing de Los Pumas y Racing 92, retirado del rugby profesional desde 2024, vivió un regreso inesperado y emotivo a Duendes. Cómo se gestó su “último baile”, por qué está disponible para la final del TRL 2025 y qué significa su presencia para todo el rugby de la Región Litoral.
Juan José Imhoff siempre tuvo una premisa clara: si volvía a jugar al rugby, sería únicamente con la Verdinegra. Esa camiseta que lo formó, que lo proyectó al mundo y que él mismo definió tantas veces como “mi segunda casa”.
Retirado oficialmente en junio de 2024 tras su última temporada en Racing 92, ese regreso parecía imposible. Pero el rugby tiene sus propios tiempos, sus propios guiños y, cada tanto, alguna magia.
A fines de julio y principios de agosto, el rosarino cumplió un sueño guardado en silencio: su “Last Dance” con Duendes. Jugó ante Tala por el Torneo del Interior A y frente a Gimnasia y Esgrima por el Torneo del Litoral. Dos triunfos, dos tribunas llenas y la sensación de que el rugby volvía a abrazar a uno de sus hijos predilectos.
Tras esas semanas intensas en Rosario, Imhoff regresó a París para cumplir su rol dirigencial en Racing 92. Pero algo había quedado abierto. Con el plantel de Duendes siguió hablando, apoyando, acompañando. Y muchos de esos jugadores –que crecieron viéndolo volar con la 11 de Los Pumas– no olvidarán jamás haber compartido cancha con su ídolo, ese ídolo que bajó del olimpo para ser un terrenal más.
Los 80 minutos jugados ante GER, por la fecha 11 del TRL, lo habilitaron reglamentariamente para instancias decisivas. Un detalle que en ese momento parecía anecdótico… hasta que el rugby volvió a mover fichas.
Juan llegó a Rosario por cuestiones personales. Siete días de perfil bajísimo, sin anuncios, sin estridencias. Se lo vio apenas en la conferencia de prensa de semifinales. Nada indicaba que pudiera jugar. Nada.
Pero en la semifinal ante Estudiantes ocurrió una escena que cambió el destino: Giuliano Francescangeli, fullback, pateador y pieza clave de Duendes en 2025, recibió una tarjeta amarilla, la tercera del año. Automáticamente quedó suspendido para la final.
Las tribunas lo entendieron antes que nadie. Hinchas de Duendes giraron la cabeza hacia Imhoff, que estaba cerca, y le hicieron saber lo obvio:
“Tenés que cambiar el pasaje, Juan”.
Y lo cambió. No lo tenía pensado.
No lo necesitaba. No traía ni botines.
Pero una llamada a la marca de la pipa que lo viste desde hace años alcanzó para resolverlo. Botines nuevos, ilusión vieja.
Desde Las Delicias manejaron todo con discreción quirúrgica. Pero a 72 horas de la final más soñada –Duendes vs Jockey Club–, la noticia corrió más rápido que Imhoff contra Irlanda en 2015.
Según pudo confirmar LichiNews, Juan estará entre los suplentes en la final del Torneo del Litoral 2025. Una decisión que multiplica la expectativa, trascendiendo fronteras de la Región Litoral y del rugby doméstico.
Porque, más allá del resultado, tener a Juan Imhoff de nuevo dentro de una cancha en Rosario es un triunfo para todo el deporte.
Una oportunidad más de disfrutar a uno de los mejores jugadores argentinos de los últimos veinte años.
Una de esas historias que sólo el rugby sabe escribir.
Crédito de foto: Mateo Occhi / Prensa UAR (principal) y Lucía Ríos / Duendes (galería)

