Desde el hito mundial ante los British & Irish Lions hasta la caída neozelandés del último muro frente a los All Blacks en suelo albiceleste. Repasamos los tres momentos que definieron una temporada épica, donde el equipo de Felipe Contepomi no solo compitió, sino que reescribió los libros de historia.
Si alguien hubiera guionado el 2025 de Los Pumas, probablemente lo habrían tildado de excesivamente optimista. Sin embargo, la realidad superó a la ficción. El seleccionado argentino cerró un calendario que quedará grabado a fuego en la memoria colectiva, consolidándose como una potencia que ya no le teme a ningún escenario ni a ninguna camiseta.
Aquí los tres pilares de un año inolvidable:
1. El rugido en Dublín: La conquista ante los British & Irish Lions
El partido que paralizó al mundo del rugby. Enfrentar a los British & Irish Lions es, de por sí, un evento que sucede una vez cada muerte de obispo. Pero ir a Dublín y vencer al combinado que reúne a la mejor de lo mejor de Inglaterra, Irlanda, Escocia y Gales, fue una declaración de principios.
¿Por qué fue clave? Porque Los Pumas demostraron madurez táctica y disciplina defensiva europea, pero le sumaron el «fuego sagrado» sudamericano. Ganarle a los Lions en el Aviva Stadium fue el bautismo de fuego para un grupo que entendió que estaba para cosas grandes. Fue el triunfo de la jerarquía individual al servicio de un sistema colectivo implacable.
2. El día que Vélez fue el fin del mundo para los All Blacks
Había una cuenta pendiente que dolía: ganarle a los Hombres de Negro en casa. Se había logrado en Sídney, se había logrado en Christchurch, pero el suelo argentino parecía esquivo. Hasta que llegó la noche mágica en Liniers. Por primera vez en la historia, Los Pumas vencieron a los All Blacks en Argentina.
La fundamentación: No fue solo el resultado, fue la forma. Los Pumas dominaron el contacto, asfixiaron la salida neozelandesa y convirtieron el José Amalfitani en una caldera inexpugnable. Ese triunfo rompió la última barrera psicológica. Ver a los All Blacks rendidos ante el empuje de nuestra gente fue la confirmación de que la localía argentina finalmente se transformó en un activo deportivo y no solo en un marco colorido.
3. Milagro en Murrayfield: Corazón y mística ante Escocia
Si los triunfos anteriores fueron de jerarquía y dominio, el de Edimburgo fue un monumento a la resiliencia. Ante una Escocia inspirada y con un marcador que parecía sentenciado en el primer tiempo, Los Pumas sacaron a relucir el ADN histórico del seleccionado.
El valor del triunfo: Remontar un resultado muy adverso en Murrayfield, ante uno de los equipos que mejor trata la pelota en el hemisferio norte, habla del crecimiento mental de este plantel. Los Pumas no se desesperaron; ajustaron el scrum, limpiaron los rucks y terminaron asediando el ingoal escocés en una ráfaga final de puro coraje. Fue la victoria que demostró que este equipo sabe sufrir y, sobre todo, sabe cómo ganar partidos que parecen perdidos.
Un 2025 para la posteridad
Tres triunfos, tres escenarios distintos, una misma identidad. Los Pumas cerraron un año que podría denominarse de «Grand Slam» emocional, batiendo récords y elevando la vara para lo que viene. El rugby argentino ya no pide permiso; se sienta en la mesa de los dueños del juego por derecho propio.
