Mano a mano con Ramiro Tejeda: de la cocina del Petrarca Padova a la realidad de Los Caranchos

El Head Coach del club de Wilde y Mendoza vivió una semana de inmersión total en el staff profesional del club italiano. Invitado por su amigo Víctor Jiménez, Tejeda analizó cómo trasladar la excelencia europea al rugby amateur de Rosario: «El conocimiento está al alcance de todos, solo hay que tener la cabeza abierta».


Lo que empezó como un viaje familiar para visitar a su hijo en Valencia, terminó convirtiéndose en un «posgrado» intensivo de rugby de elite. Ramiro Tejeda no se conformó con ver un partido desde la tribuna; se calzó la ropa de entrenamiento y se integró como uno más al staff del Petrarca Rugby, uno de los estandartes del Top 10 italiano.

La llave de entrada tiene nombre y apellido: Víctor Jiménez. El ex Caranchos, hoy Head Coach del equipo de Padova, abrió las puertas de su estructura de par en par. «Fue una experiencia realmente enriquecedora. Estuve metido en la planificación del día a día, en las reuniones de equipo, del staff e incluso en las charlas con el psicólogo», le contó Ramiro a LichiNews.

El mito del profesionalismo inalcanzable

Una de las grandes conclusiones que se trae Tejeda de Italia es que la distancia entre un club profesional y uno amateur como el de Fisherton no es tan grande en cuanto a la pasión y el esfuerzo, sino en la gestión de los detalles.

«Se puede adaptar. En nuestros clubes trabajamos mucho tiempo, pero lo que vi allá es un profesionalismo extremo para que no se escape ningún detalle: estar encima del jugador, la conexión continua entre el PF y los entrenadores… muchas de esas cosas ya las intentamos implementar en Caranchos gracias a que Víctor ya estuvo con nosotros hace unos años», analiza Tejeda.

Jugadores iguales en todo el mundo

Para Ramiro, la esencia del jugador de rugby es universal, sin importar si cobra un sueldo o si paga la cuota del club:

  • La diversión: «El jugador profesional nunca pierde la esencia de querer divertirse entrenando fuerte».
  • La solidaridad: «Esa cuestión de poner el cuerpo por el compañero y estar a disposición del equipo se ve en ambos niveles».
  • La receptividad: «Me encontré con tipos súper abiertos a mejorar, exactamente igual que en nuestros clubes».

El desafío: Abrir la cabeza

¿Cómo se traslada ese «Mundo Petrarca» a Rosario? Para Tejeda, la clave no es el presupuesto, sino la humildad de los entrenadores. «Lo más difícil es encontrar gente con la cabeza abierta para entender que el conocimiento no es de nadie. Hay que saber que uno puede estar equivocado en su forma de trabajar y estar dispuesto a discutir con pares para encontrar lo mejor para el equipo».

Ramiro Tejeda volvió de Padova con la confirmación de algo que en LichiNews pregonamos siempre: el rugby es, ante todo, un puente. «Esta posibilidad surge a través de los amigos, de gente de buena leche que te muestra cómo trabaja sin egoísmos».

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