Tras el impacto de su primera advertencia y una reciente entrevista en el diario La Nación, el Director Deportivo del Jockey Club Rosario vuelve a invitar a la reflexión: ¿Estamos rompiendo el ecosistema de los clubes al entrenar como profesionales y vivir como amateurs?
A casi un mes de la publicación de “El sistema está colapsando: La dura advertencia de Martín Mackey sobre el exceso de profesionalismo en el rugby amateur”, en LichiNews continuamos apostando al debate que tuvo su génesis en aquel primer posteo.
Debatir no es imponer ideas —un vicio al que los argentinos parecemos acostumbrados—, sino intercambiar visiones sobre una problemática puntual que requiere del compromiso de todos para mejorar. Hoy, el tema ha escalado a nivel nacional. El diario La Nación tomó nota de esta realidad, entrevistando a Mackey y poniendo sobre la mesa un interrogante que recorre los pasillos de todos los clubes del país.
Para Martín, el rugby de clubes es la usina que genera orgullo y asombra a los extranjeros cuando ven la base de las pirámide de Los Pumas. Por eso, su invitación es a reflexionar con respeto, datos y responsabilidad, buscando un camino saludable e inclusivo.
El segundo posteo de Martín Mackey: «Cuando una reflexión trasciende, pasa a ser colectiva»
A continuación, compartimos de forma íntegra la nueva reflexión que el actual Director Deportivo de Jockey Club Rosario publicó en sus redes sociales:
«CUANDO UNA REFLEXIÓN TRASCIENDE, deja de ser personal y pasa a ser colectiva.
Hace unos días publiqué una mirada sobre el rumbo del rugby amateur. No fue una denuncia. No fue una queja. Fue una invitación a pensar. La repercusión fue enorme. El debate creció. Y esa conversación llegó a medios nacionales, como La Nación, ampliando el alcance de una idea que muchos venían sintiendo, pero pocos diciendo.
Quiero ser claro: esto no es una discusión contra el esfuerzo o las ganas de mejorar. Es una invitación a comprender la carga real que ya trae la vida del amateur, una carga que existe aunque no siempre se vea, y que es clave respetar si de verdad queremos rendir mejor.
El rugby profesional es necesario, valioso, selectivo y estratégico. Es eso: profesional. El problema aparece cuando confundimos ecosistemas.
El rugby amateur:
- Es formativo.
- Es comunitario.
- Es inclusivo.
- Convive con estudio, trabajo, familia y vida cotidiana.
Cuando entrenamos como profesionales, pero vivimos como amateurs, algo se rompe. Y cuando el sistema agota, tal vez expulsa.
Si este mensaje llegó tan lejos, no es por quien lo escribió, sino porque tocó una fibra común. Ojalá este sea un punto de inflexión para revisar, ajustar y volver a poner a la persona en el centro.
Porque cuidar el rugby amateur no es pagar para que se profesionalice en los clubes, es garantizar que exista, que sea para todos, sano y que tenga futuro. Gracias a quienes leyeron, compartieron, debatieron y pensaron.
Sigamos conversando. Con respeto, con datos y, sobre todo, con responsabilidad. El rugby amateur de clubes es muy valioso y genera una actividad deportiva y social que se debe cuidar.»
El desafío de volver a las bases
La advertencia de Mackey no busca bajar la vara de la excelencia, sino ajustar la exigencia a la realidad de quienes hacen grande a este deporte día a día. En un contexto donde el exitismo suele nublar el objetivo formativo, volver a poner a la persona en el centro parece ser la única forma de garantizar que el rugby siga siendo, ante todo, un lugar de pertenencia.
¿Cómo encontrar el equilibrio entre la competencia y la salud mental del jugador amateur? El debate sigue abierto.
Crédito de foto: Diario La Nación
