El experimentado árbitro formado en Duendes repasa su vigencia en el exigente circuito de Seven del Viejo Continente, analiza el nivel internacional y relata el especial encuentro en Benidorm con el ex wing de Los Pumas.
El camino hacia el circuito europeo y la exigencia del Seven
Al ser consultado sobre cómo se gestó su convocatoria para arbitrar en el verano europeo, Perrone explicó que se trata de un proceso de muchos años. Recordó que comenzó en 2007 dirigiendo torneos de clubes que generalmente duraban un solo día. Con el tiempo, a medida que los organizadores lo vieron trabajar y se consolidó una relación de confianza, empezaron a llegar invitaciones para competencias de mayor nivel.
Hoy en día, su realidad es muy distinta: le toca participar en certámenes donde compiten selecciones nacionales que se preparan para torneos oficiales de Rugby Europe, así como equipos vinculados a las estructuras de Asia y África. En ese sentido, el rosarino remarcó que en ese ambiente las referencias sirven para abrir puertas, pero aclaró que todo se sostiene adentro de la cancha porque cada partido te pone a prueba. «En este nivel podés llegar invitado, pero te mantenés únicamente si rendís», sentenció de forma tajante.
Respecto al nivel de juego que se maneja en Europa en comparación con el Torneo Regional del Litoral, Perrone no dudó en calificarlo como «muy alto», debido a que muchas selecciones nacionales utilizan estas etapas como banco de pruebas para compromisos internacionales. El referí aseguró que la intensidad, el contacto y la exigencia física se pueden equiparar tranquilamente con la zona Top del TRL, aunque marcó una diferencia fundamental en la velocidad. Explicó que en el Seven todo sucede mucho más rápido, hay más espacios, más ritmo y el margen de error para el árbitro es muchísimo menor.
Como ejemplo de la jerarquía del torneo de Costa Blanca, mencionó que le tocó dirigir a jugadores y jugadoras que se desempeñan en el Pro D2 francés y en la Segunda División inglesa. Al tratarse de seleccionados del Viejo Continente que ponen en cancha lo mejor que tienen disponible, Perrone enfatizó que no se puede improvisar absolutamente nada con el reglamento ni con la toma de decisiones, sumado al desafío extra de tener que adaptarse rápido a los diferentes estilos culturales de juego.


El prestigio del referato argentino y un cruce de elite con Imhoff
La continuidad de Perrone en el exterior es un reflejo del buen momento que atraviesa el arbitraje nacional. El propio protagonista reconoció que tanto el referato rosarino como el argentino gozan de una excelente consideración internacional, algo que se percibe al compartir cancha con colegas de otras estructuras. En Benidorm, por caso, coincidió con oficiales de partido de Nueva Zelanda, Inglaterra, Polonia, Dinamarca, Portugal, Bélgica y España.
Perrone señaló que, al venir desde afuera del circuito europeo permanente, el árbitro argentino sabe que debe demostrar constantemente que está a la altura desde lo físico, lo técnico y el manejo de las acciones. Sin embargo, destacó el valor de la formación local: «Ahí creo que la escuela del referato rosarino y argentino pesa mucho, porque estamos acostumbrados a dirigir partidos intensos, con presión y mucha competitividad». Además, confesó sentir el orgullo y la responsabilidad de estar representando al referato de la URR y al rugby del país cada vez que entra a la cancha.
Por otra parte, el santafesino se mostró muy emocionado por haber compartido tiempo con Juan Imhoff en Alicante. Para Perrone, representar a Duendes y cruzarse con el ex wing de Los Pumas siempre es algo especial, al que catalogó como el máximo exponente moderno que dio el club y uno de los jugadores más importantes del rugby argentino en los últimos años. Durante el torneo, no solo pudieron hablar y compartir momentos, sino que Perrone tuvo la oportunidad de arbitrar a la selección de Marruecos, la cual dirige Imhoff de cara a la Copa Africana.
El referí describió a Imhoff como una persona que transmite conocimiento desde el primer minuto, tanto por su experiencia como profesional como en su rol de coach, y afirmó que intenta absorber al máximo esas vivencias para elevar su propio nivel. Asimismo, destacó la enorme pasión que el ex jugador del Racing 92 mantiene por el rugby y por Duendes. «Más allá de toda la carrera internacional que hizo, sigue manteniendo ese sentido de pertenencia muy marcado, y eso para los que somos del club tiene un valor enorme», valoró.
La agenda venidera y una profunda reflexión tras 24 temporadas
En cuanto a la continuidad de su periplo por Europa, Perrone detalló que su agenda seguirá con un torneo de beach rugby perteneciente al circuito de la EBRA (European Beach Rugby Association). Posteriormente, cerrará el mes de junio en Suecia, donde tendrá la enorme responsabilidad de arbitrar la fase final del torneo Nacional en la ciudad de Karlstad. El rosarino destacó este hito como algo muy especial y un reconocimiento muy importante, ya que será la primera vez que un árbitro extranjero es invitado para impartir justicia en esa instancia definitoria en Suecia. Además, adelantó que surgieron opciones para sumar un certamen más gracias a su gran desempeño en Costa Blanca.
Finalmente, tras 24 temporadas en la actividad, Perrone compartió una profunda autorreflexión sobre su vigencia y su futuro. Confesó que todavía siente nervios antes de entrar a una cancha y que celebra que eso ocurra, porque es la muestra de que la pasión, el respeto por el juego y el compromiso siguen intactos. Con los años, comprendió que arbitrar va mucho más allá de aplicar el reglamento; se trata de entender el juego, darle equilibrio, cuidar a los jugadores y hacer que el rugby fluya.
Aunque sigue disfrutando a pleno la preparación física y mental para competir al máximo nivel, Perrone reveló que ya comenzó a prepararse para el día después del retiro de las canchas. Con ese horizonte claro, se encuentra desarrollándose como educador de World Rugby, coach y evaluador, con el firme objetivo de seguir ligado al deporte y devolverle desde otro rol todo lo que le brindó. «El rugby me dio muchísimo más que partidos y viajes. Me dio una forma de vivir y de entender el compromiso, el respeto y la evolución constante», concluyó el árbitro rosarino.
